Ley de Seguridad Vial y sus modificaciones en la sociedad

Ley de Seguridad Vial y sus modificaciones en la sociedad

Una vez que se aprobó en 1978 la Constitución Española también se hizo una modificación del Código de Circulación de 1934. Con ello se llegó en 1990 la aprobación de la Ley de Tráfico, Ciruclación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.

De esta forma también se protegía la seguridad vial de los ciudadanos gracias a la aprobación del Reglamento de Circulación en 1992. Con él se introduce la obligatoriedad de la distancia lateral de seguridad para adelantar bicis en 1.5 metros, con el uso obligatorio del casco tanto en ciudad y carretera para ciclomototres y la instalación y el uso de los cinturones en los asientos traseros. Aparecía como límite de velocidad dentro de las ciudades los 50 km/h.

También se otorga más seguridad a nivel jurídico al obligar al titular del vehículo a dar los datos del usuario que lo conducía en caso de que se haya producido una infracción. Tras ello, la Ley de Seguridad Vial ha pasado por varias modificaciones en 2007, 2010 y 2014. A En ellas se ha sumado delitos como el exceso de velocidad, la conducción bajo efectos de alcohol y drogas o la conducción temeraria. También se ha separado la regulación Administrativa de la Penal en aquellos delitos que van contra la seguridad vial.

El deber de auxiliar

Cabe destacar que cuando se est testigo de un accidente no solo tienes el deber de auxuliar, el hecho de no hacerlo se considera un delito. El Código Penal en sus artículos 195 y 196 y el Reglamento General de Circulación en su artículo 129 determinan que en caso de hacer una omisión en el deber de auxilio se considera delito.

 

La velocidad y los usuarios de la vía

La velocidad y los usuarios de la vía

La OCDE realizó un informe llamado “Cero Muertes y Lesiones de Gravedad por Accidentes de Tránsito” donde definía la velocidad como el corazón de un sistema de transporte vial. Esto se debe a que sin ella realmente no se puede producir movimiento. El problema reside que de ella se genera energía cinética a la que va unida el error humano. Se producen accidentes, lesiones e incluso la muerte en ocasiones.

Poner límites a la velocidad es más que necesario. Para ello hay que tener en cuenta algunos elementos como pueden ser los tipos de usuarios de la vía, la protección existente contra los impactos, la calidad de las infraestucturas o la capacidad de los vehículos para evitar que se produzcan estos accidentes.

Con el objetivo de que peatones y ciclistas puedan circular sin ningún miedo, la velocidad debe de ser por debajo de los 30 km/h. Superando esta velocidad tanto peatones como ciclistas deben de ir por vías separas y especiales para ellos.